Él, el fuego. Mis manos están marcadas por fibras de colores, producto del afiche que estoy creando. En él te dibujo hecho un fuego, tenaz y persistente que arrasa el blanco de las hojas, tu mirada es firme y profunda. Y hacen detener a cualquier intruso que te mire a lo lejos. A aquél intruso que lo mira, se le entumece el cuerpo, se vuelve nada bajo sus ojos. Escucharlo hablar es como ver pequeños destellos de su mente y su corazón entre las sombras de un laberinto que tiene dentro. Él, no tiene un camino por delante por que él lo crea, lo ilumina con las llamas de sus pies al andar. El misterio reside en su corazón que parece errante pero en realidad sabe adónde quiere ir. Yo lo miro, al igual que el intruso del papel, atraída por las llamas de su cuerpo. Se va, con paso firme y la cabeza al frente. Y yo quiero saber a dónde. ¿A dónde vas? Él no sabe que lo sigo y tampoco sabe de mí, aún. Pero dentro mío tengo el mismo fuego que alguna vez esperé que crezca y él ...
Entradas
Mostrando las entradas de 2018
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Cita con el olvido Es un café muy espumoso, me encanta el chocolate derretido en los bordes, hay aroma a facturas y dulces, y afuera hace frío pero aquí dentro es muy cálido. Al lado de mi silla reposa mi valija, es de cuero marrón con unas cintas adornando la manija. Yo sé que es mucho qué traer para una cita, pero es que ésto es un viaje y éste encuentro sólo es el principio. En mi valija traigo las cosas que más me gustan, ya saben, unos libros, unos cds, una grabadora, muchas hojas, lápices y lapiceras, y una manta, de color azul gastado con nubecitas, la misma que uso cada vez que empiezo a leer un nuevo libro. No sé cuántos años tiene ya, he perdido la cuenta, pero me acompañó en muchos viajes de mi imaginación, absorbió mis lágrimas de tristeza y me abrigó en mis desvelos. Las vidrieras tienen dibujada una foca blanca que no sé qué tiene que ver con el café, ella muy agraciada posa con el hocico en alto y en la punta de su nariz está una taza con tres líneas onduladas ...
- Obtener vínculo
- X
- Correo electrónico
- Otras apps
Un día, cuando cumplí 8 años me regalaron mi primer diario íntimo, mi mamá me explicó que en un diario uno escribe todo lo que le pasa, lo que siente y lo que piensa. Entonces, le pregunté después de terminar, qué podía poner al final, y me dijo: -Firmá, poné con letra de carta "Yo, Daniela"- Y así empecé a escribir.